lunes, 27 de febrero de 2012

De las ventajas de ser cursi.......

Cuando iniciamos una relación sentimental son frecuentes las muestras de afecto, los detalles, los regalos, las invitaciones a salir y una gran variedad de eventos que nos permiten salir de la monotonía y disfrutar de la compañía y el afecto de la persona que amamos. Sin embargo, con el paso del tiempo, estos detalles se vuelven cada vez menos frecuentes y la rutina del día a día termina por alejarnos de lo realmente importante, de todo aquello que le da verdadero sentido a nuestra vida.

Si bien es cierto, nuestro éxito profesional y nuestro entorno laboral constituyen eje primordial de nuestra vida, también lo es la construcción permanente de fuertes lazos de unión y de afecto con nuestr@ compañer@ de viaje. Al final, es indiscutible que poco valen los bienes materiales si no existe una pareja, una familia con quien compartirlos y disfrutarlos.

No obstante, es frecuente encontrar, familias que se destruyen por la falta de atención, la falta de tiempo o la ausencia recurrente de uno de sus miembros, todo ello, generalmente, en virtud de responsabilidades laborales que restan importancia a la familia. Por esta razón es urgente revaluar el tiempo, los espacios  y las experiencias compartidas con los seres que amamos, la prioridad que otorgamos a la familia en nuestra agenda diaria, pero sobre todo el costo – beneficio de nuestra ausencia en el hogar.

La mayoría del tiempo nos esforzamos en acumular un capital económico, unos bienes materiales que aseguren nuestro futuro y el de nuestros hijos, pero poco nos esforzamos en propiciar momentos y situaciones para compartir y aprender juntos, para conocer a nuestros hijos y para reavivar la llama del amor con nuestra pareja.

No significa esto que debamos ignorar nuestras responsabilidades laborales o nuestras metas profesionales, estos objetivos son absolutamente  complementarios a nuestro proyecto de vida y deben armonizarse con la calidad y cantidad de tiempo que se comparte en familia, con las experiencias de vida y con las demostraciones de afecto que hacen nuestra vida más feliz.

Para enviar flores o programar o preparar una cena romántica,  una salida familiar, compartir una película juntos o enviar un detalle sin motivo aparente, no se requiere más que voluntad y afecto; sin embargo, su efecto en la unión de pareja, la estabilidad familiar y la calidad de nuestra vida  resulta altamente positivo y reconfortante.

Si bien en pareja es mucho más fácil encontrar y disfrutar espacios en común, generalmente es un poco más difícil encontrar puntos de encuentro con las aficiones de nuestros hijos, no obstante, involucrarnos con ellos, con su amigos y con sus gustos y aficiones es mucho más fácil cuando se crean fuertes lazos de unión, de confianza y de afecto entre los miembros de la familia. Así mismo, compartir espacios y momentos especiales con nuestra pareja, nos ayuda a salir de la rutina y a reavivar sentimientos  con esa persona con quien compartimos la vida y construimos un proyecto común: SER FELICES…..








Del sufrimiento y otros padecimientos………

Si bien nuestro paso por la vida no puede ser ajeno al sufrimiento y el dolor, es absolutamente necesario asumir el duelo, las pérdidas y los padecimientos con la objetividad, la cordura y la templanza  necesarias para tomar decisiones, redefinir el camino y continuar la lucha. Encontrar una solución no siempre es fácil, pero es aún  más desalentador, mantenernos en desasosiego permanente y autodestruirnos en el proceso.

No significa esto negarnos a sentir o a expresar abiertamente nuestras emociones, lo que ello infiere realmente, es una actitud proactiva que nos anime a buscar alternativas y a generar -cualquiera que sea su origen- emociones positivas después del duelo. Cuando nos enfrascamos en la depresión y la desesperanza o en el miedo a la toma de decisiones, sesgamos toda posibilidad de volver a empezar, de volver a creer y de construir efectivamente situaciones de bienestar. Ser exitoso no significa no sufrir, sino, saber asumir y enfrentar las situaciones difíciles.

Aunque es innegable que muchas veces la vida nos abroga el papel de víctimas, también lo es que en muchas circunstancias, nuestra actitud, nuestros pensamientos y nuestros miedos  nos victimizan y nos hacen responsables de las situaciones que nos rodean.

La invitación es a la autodeterminación, al optimismo, a ser capaces de perseverar, a construir, a jamás perder la fe en lo que somos y lo creemos, a dar lo mejor de lo que tenemos y a dejarnos rodear solo de pensamientos positivos, de sentimientos nobles y de seres humanos capaces de aportarnos enseñanzas efectivas para nuestra vida.